|
ORACIONES POR LA FAMILIA |
||
ORACIÓN POR PAPÁSeñor, ¿crees que yo puedo ayudarle a papá? Digo yo que también tendrá sus problemas y sus disgustos. Me parece que sí puedo... Puedo darle los buenos días al levantarme “con buena cara”. Puedo estar listo a tiempo por la mañana para que no me tengan que esperar ni enfadarse ni él ni mis hermanos al ir al cole. Puedo llamarle con el móvil en recreo si sé un día que ha ido a la oficina con dolor de cabeza: “¿Cómo estás, papá?”. Eso le gustaría, creo, (aunque no quiero que le duela nada). . Puedo levantarme el domingo algo antes y preparar el desayuno de todos y el café con leche. Puedo poner un cártel en mi cuarto, que diga: ME SIENTO FELIZ EN CASA. O también: TENGO UNA FAMILIA GUAY. Puedo darle las gracias a él y a mamá, porque tengo tres hermanos. Un hermano es el mejor que el mejor juguete que se puede tener. Te dura siempre, crece y no se estropea. Puedo decirle una tarde que si salimos él y yo a pasear: que me apetece mucho. Puedo enseñarle un día esta oración que te estoy haciendo hoy, Señor. Puedo decirle que no me importa que no salga en los periódicos; que para mí él no tiene comparación con los más famosos del mundo. Les gana por goleada. Puedo sentarme a su lado mientras ve la televisión, sin decirle nada. Puedo pedirte, Señor, que me lo cuides siempre, ahora que es fuerte, y también cuando sea viejecito y bondadoso. Señor: lo quiero mucho ¿sabes? A mamá también. Por ella también tengo mi oración y tú ya la conoces. Amén.
ORACIÓN POR MAMÁ Señor, hoy quiero decirte que ... a mamá se le ha olvidado pensar en ella. Sólo sabe pensar en los demás. ¡Me encanta que eso pase! A veces me gustaría que pensase en los de casa nada más, pero mamá tiene corazón de sobra para querernos a nosotros más que a nadie, y para querer, además, a todo el que necesita cariño. Si no fuera porque ella es así, yo... no habría descubierto lo que sufre nuestra vecina, la señora Paula, que tiene más años que Matusalén y una hija deficiente; ni pensaría que hay niños en la tierra que han de esperar al verano para entrar en calor, porque ni tienen casa, ni comen –que eso da calorías-; ni añadiría algo de mi dinero a lo que ella da de lo que ahorra para remediar a otros; ni trataría a mis hermanos como los trato, porque –como dice ella-, “son enredadores pero buenos”; ni cuidaría la ropa y los juguetes como lo hago, porque no pensaría que toda la ropa la ha cosido alguien y todo juego lo ha fabricado un trabajador; ni te rezaría a ti para que –como me repite mucho-, “que Jesús te llene la cabeza de proyectos grandes, hijo, y te dé ganas de servir a los demás”. Seguro que lo que más te alegra es que me habla de la Virgen. Me gusta entonces mirarle a mamá a la cara, porque aún parece más buena, aunque buena lo es siempre, y mucho. Tú ya sabes lo que quiere un hijo a su madre, así que te pido que me enseñes a cuidarla y me la cuides siglos y siglos. Amén.
|
ORACIÓN POR MI HERMANO PEQUEÑO Señor, mi hermano es un ejemplar único e irrepetible: discuto mucho con él porque me encanta verle rabioso. Cuando se da cuenta que lo hago a propósito, me golpea y se enfurece, pero nunca terminamos mal. Supongo que no te importa. A nadie tengo más cerca que a él. Cuando estamos los dos a punto de dormirnos suelo decir yo: “Tengo el mejor hermano del mundo. No lo cambio por nada”. Entonces él responde que no diga bobadas, pero le gusta escucharlo, así que cada noche él dice: “Hasta mañana”, y espera que yo conteste: “Buenas noches” y algo más. A nadie le aguanto las bromas que a él le aguanto. Son bromas de crío, pero, a veces, me estropea un ejercicio que estoy haciendo o me desenchufa el ordenador. Es un querido insensato. Con nadie he jugado más horas y con nadie he hablado más veces que con él. Me sé su historia mejor que la del descubrimiento de América, porque para mí, su historia y la de casa es la más importante que hay. Entre todas las personas que habitan en el mundo entero, nadie se fía más de mí que mi hermano. A mí me hace bien que alguien confíe en mí. Estoy seguro que nos querremos siempre, aunque vivamos cien años. Amén.
ORACIÓN POR MÍ Jesús, lo que más quiero de todo es crecer. Lo que más me gusta escuchar es eso que mamá me dice algunas veces: -¡Cómo estás creciendo, hijo! Me entran unas ganas grandísimas de echarme a su cuello y besarla. Algunas veces lo hago. Tengo la madre más grande del mundo. Después, creo que lo que más me importa es ser alegre, pero no como algunos humoristas de la tele. Quiero ser de esos que en cuanto aparecen, los compañeros saben que lo van a pasar bien. Ya me entiendes. Además quiero ser inventor, o sea, que se me ocurran cosas que no se le ocurrieron a otros y que solucionen algún problema difícil de gente, como por ejemplo, un freno para las guerras, unas pastillas contra el hambre, o una medicina que arrancase de la tierra el odio y los engaños. ¿Te parecen sueños imposibles? También quisiera ser como tú. Pero eso debe ser imposible ¿no?. Aunque parecerme a ti en algo, sí que puedo. Puedo ser normal, pero en bueno. Así debiste ser mientras viviste en Nazaret. Tuviste suerte con la Virgen siempre cerca. Con Ella al lado todo debió ser más fácil. Yo a la Virgen la quiero mucho y le comento mis cosas por la noche. ¡Ah! y lo último: ¡No quiero tener enemigos!. Un enemigo es lo más inútil que se puede tener, y puede terminar resultando peligroso. ¿Qué haríamos, Señor, para acabar con ellos? Pues ya está. Ayúdame a crecer en todo y acompáñame siempre. Amén. |
|