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ORACIONES VARIAS |
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ORACIÓN DEL TELEVISORSeñor, tenemos un intruso en casa. Llamó a la puerta y se coló hasta el salón. Se ha buscado el mejor sitio, y no se pierde nada de lo que nos ocurre a todos. Es un “caraplana curiosón”. Tiene mil rostros diferentes y nunca sabes por dónde te va salir. Papá dice, a veces, que lo va a echar de casa. No creo. A él también le gusta el fútbol.Cuando el televisor habla, nos tenemos que callar todos. ¡Conque a mí no me escucha casi nadie, y este “caracuadro-caraplana” logra casi siempre que le atiendan! Ahora quiere colarse en nuestras habitaciones también, pero ahí papá se ha plantado y ha dicho que si quiere enseñar algo que lo haga delante de todos. Señor, aunque me cuesta entenderlo, estoy de acuerdo con papá: si “caraplana” quiere que le atendamos, que se lo gane con buenos programas; y si desea atenciones, que sepa que ésas, después de que terminemos cada uno lo nuestro. En la vida de casa hay cosas mucho más importantes que contemplarle a él. Señor, quiero que sea papá quien tenga el mando de la familia. El mando del televisor lo coge cualquiera, porque el televisor no vale, ni mucho menos, lo que valen papá, mamá, o mi hermano o mi hermana, aunque sea el más pequeño de la casa. Mamá dice que la televisión “es una contratada para determinados servicios y que no hay que tratarla como si fuera la reina de la casa”. Es verdad; la reina de la casa es mamá, y tú, Señor, eres quien tiene que llenar nuestra vida de proyectos y nuestro corazón de imágenes verdaderas de gentes del mundo entero a las que, como seguidores tuyos hemos de cuidar y querer. Amén.
Señor, hacen falta cristianos
Lector.- Señor, hacen falta cristianos que muestren ante los hombres la fuerza de tu Evangelio.
Todos.- Cuenta con nosotros, Jesús, para anunciar tu palabra en las cosas que hacemos cada día.
L.- Señor, hacen falta cristianos que digan ante los hombres que Tú sigues presente en nuestra vida.
T.- Cuenta con nosotros para anunciar tu presencia en el trabajo cotidiano, con nuestra ayuda y nuestra amistad.
L.- Señor, hacen falta cristianos que expresen ante los hombres tu amor por los más necesitados.
T.- Cuenta con nosotros para ayudar a los más tristes. Cuenta con nosotros y danos Tú la fuerza para poder hacerlo.
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ORACIÓN DEL MANTA DEL EQUIPO (Habla el 'manta' del equipo) Aquí me tienes, Señor. Soy un 'manta'. Siempre lo he sido; o por lo menos, siempre he tenido conciencia de eso. He intentado casi todos los deportes y todos ellos se me han dado igual de mal. A los deportistas que hacen las cosas igual de bien con la derecha que con la izquierda se les llama ambidiestros; a mí, que hago las cosas igual de mal con las dos, podrían llamarme “ambizurdo”. Al principio pensaba que era cuestión de falta de madurez, que al crecer mejoraría; pero nada. Empecé jugando al fútbol pero no conseguía hacer coincidir mi pie con el paso del balón... y sí que acertaba con la pierna del contrario. Tú sabes bien, Señor, que no había mala intención en mí, pero vete a explicarle al árbitro que mi problema es de falta de ajuste motor y no es de violencia. Luego probé con los deportes de raqueta, pero me resultaba imposible eso de pasar la pelota por encima de la red y que cayese en el campo contrario. Yo me he pasado los años descubriendo miradas de conmi-seración en mis entrenadores y desconfianza en los compañeros y jugando los minutos intrascendentes. He de reconocer, no obstante, que lo he pasado bien en los entrenamientos. Cuando acepté lo que era, mis cualidades y mis defectos, y ya no tenía que medirme con otros, y ya dejó de ser lo más importante el resultado, me sentía contento de haber mejorado algo, o simplemente satisfecho por haberme entregado a fondo. Estoy feliz. Me humilla todavía un poco que me cueste tanto aprender lo que otros consiguen sin esfuerzo aparente y que encima te den una palmadita en la espalda y te digan: ¡ánimo chaval!
(Ahora habla Dios) Hijo mío, no sabes qué difícil es la Creación. Durante milenios estuvimos el Padre y el Hijo discutiendo el proyecto que había presentado digamos que la Comisión Organizadora del Génesis dirigida por el Espíritu Santo. Cada organismo vivo, cada planeta y, sobre todo, cada persona tienen una tarea única e irreemplazable en el Universo. Una función que es además su camino personal e intransferible de felicidad. Hay personas que brillan como soles, otras como estrellas, otras como bombillas de 100, 60 y 40 vatios y otras simplemente como cerillas; pero todas tienen la obligación de iluminar. En un equipo se combinan delanteros “cracks” con extremos peleones, medioscentros creativos con centrocampistas correcaminos, defensas líberos elegantes con laterales rudimentarios, porteros carismáticos con guardametas fríos y racionales. Hay tajo para todos. Y esto, sólo en lo que se refiere al hacer. Hay algo mucho más importante pero invisible a los ojos: el ser. En un equipo, como en la vida, unos están hechos para ser la alegría, otros para ser el servicio, otros el pensamiento, otros la denuncia, otros el corazón y la escucha… Y, a menudo, vemos que los equipos repletos de estrellas pierden ante equipos más modestos simplemente porque los modestos están más unidos, ya que cada uno ha dado con su verdadero puesto, aquél que coincide con su ser más íntimo, aquél para el que fue soñado desde la eternidad. La tarea de una vida, sábetelo, el entrenamiento más importante consiste en dar con el puesto y la función que mejor van con tus cualidades, aquellos que constituyen la raíz profunda de la felicidad.
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